Sin duda, comunicar la decisión de divorcio a los hijos es una situación complicada y que genera un gran impacto emocional en los hijos.

Los niños necesitan tiempo para asimilar la decisión de sus padres.

Para favorecer su adaptación, desde Actitude Psicología y Coaching os dejamos una serie de puntos básicos a tener en cuenta a la hora de comunicar la decisión de ruptura.

  1. Informar a los hijos. Es aconsejable proporcionarles cierto margen de tiempo para poder asimilar la noticia. Se recomiendan entre 1 o 2 semanas antes de que se haga efectiva la separación. Una vez notificada, se recomienda no alargar el período porque podría añadir confusión e ideas de una falsa posible reconciliación.
  2. Presentar la ruptura como una decisión conjunta. Incluso cuando uno de los dos no desea la separación, es importante que se presente la decisión como de mutuo acuerdo. Los temas donde no existe consenso deben reservarse para un espacio privado de pareja, evitando que éstos trasciendan a los hijos.
  3. Dejar claro que se rompe el vínculo como pareja, no como padres. Uno de los temores más frecuentes en los hijos es que sus padres también han dejado de quererlos a ellos también. El mensaje que debemos transmitir es “siempre nos tendrás a los dos” “estaremos a tu lado y te ayudaremos a acostumbrarte a todos estos cambios”. También resulta útil explicarles cómo se van a organizar para poder seguir cuidando de ellos.
  4. Los hijos necesitan poder seguir amando a ambos padres. Es decir, que no deben elegir a uno de ellos. Necesitan saber que podrán seguir queriendo a ambos.
  5. Evitar informar con detalle de las discusiones y de los conflictos que han llevado a la ruptura. Un exceso de detalles puede confundirlos y propiciar conflictos de lealtad.
  6. Asegurar que los hijos no son responsables ni culpables de la ruptura. Aunque no lleguen a explicitarlo, muchos hijos se sienten culpables de la ruptura de sus padres. Conviene tranquilizarlos y repetirles cuantas veces sea necesario que no es culpa suya. En realidad se trata de transmitir la idea de que no existen culpables.
  7. No alimentar fantasías de reconciliación. Los hijos acostumbran a tener la fantasía de que sus padres volverán a estar juntos, especialmente los más pequeños. Debemos dejar claro que se trata de una decisión de los padres y no pueden hacer nada para cambiarla. Cuando los padres logran mantener una relación fluida después de la ruptura, deben puntualizar que aunque su relación sea cordial, la historia en común no volverá.
  8. No dramatizar ni mostrar comportamientos victimistas. Estas conductas suelen intensificar la ansiedad, confusión e inseguridad.
  9. Explicar de qué forma la separación afectará a sus rutinas. Poder prever los cambios que van a venir va a ser favorable en su adaptación. Es del todo desaconsejable traspasar a los hijos decisiones que sólo corresponden a los padres como con quién quieren ir a vivir.
  10. Adaptar el relato a la edad de los hijos. 
  • Menores de 5 años: no necesitan explicaciones excesivamente largas ni detalladas aunque si es muy importante el tono de voz para transmitirles seguridad y confianza.
  • Entre los 5 y los 8 años: explicación mas detallada de los cambios que afectarán a su rutina.
  • Entre los 9 y los 12 años: pueden producirse reacciones mas airadas. En un primer momento tienden a culpar a uno de los dos progenitores de la rutpura por lo que habrá que aclarar que la decisión de separación es de mutuo acuerdo y que no hay culpables.

Esperamos que esta lectura os haya alumbrado un poco más en vuestra comunicación. Sin duda es fundamental para que después de la herida, los hijos puedan reconstruir su historia sanamente.


Referencias:

Sureda, M. (2007). Cómo afrontar el divorcio: Guía para padres y educadores. Madrid: Wolters Kluwer España, S.A.

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