Haciendo historia

La adopción es una medida de protección a la infancia de carácter universal y se reconocen los derechos de las personas adoptadas con relación al respecto de sus orígenes familiares y socioculturales.

Durante muchos años ha habido una negación de la familia biológica, no se proporcionaba información ni siquiera a los padres adoptivos sobre los antecedentes de los niños y sus famílias.

A partir de los años 80 ha habido una manera diferente de entender la adopción que ha producido transformaciones muy importantes. Lo que nos lleva a una nueva consideración a la hora de entender qué relación se establece con los orígenes (Roqueta, 2008). Desde el modelo de aceptación de la adopción y con el surgimiento del artículo 235-49 del Código Civil de Cataluña en 2008, se reconoce la importancia y obligatoriedad de informar al niño/a sobre la adopción.

Importante para todos

Antes de todo, los padres adoptivos tienen que ser los primeros en reconciliarse con los orígenes y sus heridas emocionales, como forma de favorecer una adecuada identidad en sus hijos y evitar que su origen biológico sea vivido como un lastre (Agintzari, 2005).

La persona adoptada necesita hacer un proceso de búsqueda, completar la pieza del puzle que le falta.

Su proceso de identidad es más complejo porque hay un agujero en su pasado. Siente que en su vida ha habido un hilo discontinuo: algo esencial se rompió y empezó una nueva vida (San Martino, 2014).

¿Cómo hacerlo?

  • Usad las fotos del primer encuentro, el video del viaje al país de origen, cuentos que hablen de las diferentes formas de ser familia como: El libro de la selva o Tarzán. Que vea que es algo de lo que se puede hablar, que no se ha de ocultar y que forma parte de la familia.
  • Poned palabras. necesita poner palabras a su historia para hacerla comprensible, digerible, para entender qué hace en esa familia. Es conveniente permitir un espacio emocional positivo para su familia de origen, hablándole de ella y ayudándole a entender por qué sus padres no pudieron hacerse cargo de él o de ella de forma conveniente, y contextualizando.
  • Evitad hacer juicios de valor de los progenitores. Cuidar de no caer en la idealización ni en la desvalorización.
  • Reafirmad la exclusividad: “Fuiste tú y no otro”
  • Construir relatos, rituales y procedimientos estables para que ordene mejor su historia, construida a base de sus dos mundos: el del pasado y el del presente.
  • Ayudadle a legitimizar sus emociones, a conocerlas, explicarlas y gestionarlas.

 


Referencias:

Agintzari, S. (2005). Guía de postadopción para familias. Y ahora que ya ha venido, ¿qué hacemos?. Vitoria-Gasteiz.

Roqueta, S. (2008). Valoración e intervención psicopedagógica en casos de niños adoptados. Universidad de Barcelona.

San Martino, M. (2014). Identidad y orígenes en el menor adoptado. Temas de psicoanálisis, 8(1), 15.

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