Es una realidad. Padres y madres de hoy en día sentimos la necesidad de apuntar a nuestros hijos e hijas a actividades extraescolares. ¿Es un problema? No, siempre y cuando decidamos y elijamos con sensatez.

Expertos señalan que la acumulación de actividades extraescolares puede sumergir a los niños en un ritmo frenético diario que puede conllevar consecuencias negativas, tales como la aparición de estrés infantil y tics psicológicos.

¿Más es mejor?

En este caso, más no es mejor. Mínimo una tarde a la semana tiene que disponer de tiempo libre para jugar. Hay que desterrar la idea de que el juego libre es una pérdida de tiempo. Se ha comprobado que mejora la creatividad y que es una herramienta de aprendizaje y desarrollo de capacidades tan válida como otra.

“El juego es la manera preferida de nuestro cerebro de aprender” Diane Ackerman

Además, hay que recordar que dejar para el último momento del día los deberes no es recomendable. Puede acarrear desmotivación escolar y repercutir directamente en su rendimiento académico.

¿Cuándo es aconsejable que se realicen actividades extraescolares?

Cuando la mamá o el papá tienen un horario laboral en el que tienen que trabajar hasta tarde y no tienen donde dejarle. En ese caso será el niño quien decida qué actividad quiere hacer.

También es aconsejable cuando el niño por iniciativa propia siente curiosidad y le hace ilusión iniciarse en una actividad.

Pero entonces, otra duda que suele surgir es cuando lleva 3, 4 o más años haciendo una misma actividad y un día nos cuenta que ya no le gusta, quiere dejarla o quiere cambiar a otra.

¿Debería cambiar de actividad o seguir porque lleva X años?

Hay que respetar las decisiones que toman los niños. Es normal que como padres nos sepa mal que después de horas y horas invertidas en ese aprendizaje ahora nuestro hijo haya decidido que no le apetece continuar. Tienen que ser responsables de sus actos, está claro. Pero si tiene que hacer algo a desgana y desmotivado, a la larga va a comportar un empeoramiento en su estado de ánimo y de la relación contigo. Los adultos también cambiamos de trabajo o nos cansamos de nuestros hobbies y nos apetece cambiar a otros y probar de nuevos que ahora nos llaman la atención.

No hay que olvidar que lo que más desean los niños es estar con su familia y no hay mejor regalo que dedicarles tiempo de cantidad y calidad. Esto mejorará la comunicación y os permitirá construir un vínculo paterno-filial sólido basado en el respeto y la confianza mútua.


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